jueves, 28 de mayo de 2020

Sinvergüenzas que le deben a EsSalud


DEUDORES Y CONCHUDOS.
Todos hablan de las deficiencias y carencias de la red sanitaria pública, pero pocos recuerdan que hay una serie de personas jurídicas sinvergüenzas que le deben a EsSalud 4,400 millones de soles.
Escrito por Julio Rospigliosi
Reeditado por Marco Espinoza
EsSalud llegó a marzo del 2020, cuando el coronavirus de Wuhán le tocaba las puertas, con un déficit de 32,000 millones de soles en infraestructura y una carencia en personal sanitario de 5,000 médicos y 9,000 enfermeras, según sus propias cifras. En buena parte de los hospitales de la red ya escaseaban las medicinas, tenían problemas de hacinamiento e instalaciones que coqueteaban con la ruina. La pandemia sólo sirvió para dejar al desnudo todas estas miserias. Algunas de esas carencias podrían paliarse si los morosos de la Seguridad Social cumplieran con pagar sus deudas, que en total suman 4,400 millones de soles. En la lista aparecen empresas diversas, populares clubes de fútbol, universidades privadas, gobiernos regionales y municipios locales.
El 66% de la deuda corresponde al sector privado. La Empresa Agroindustrial Tumán S.A.A., encabeza la lista roja de EsSalud. La azucarera de los Oviedo, que acumula deudas desde hace más de diez años, le debe al seguro social 111’203,252 soles –incluidos intereses- en aportes impagos por sus trabajadores. A pesar de la deuda, durante la pandemia muchos de los empleados del ingenio fueron atendidos en las redes de salud de Lambayeque. Sólo por esa atención, la azucarera suma ahora una deuda “no tributaria” adicional de 8’865,798 soles. “En los últimos cuatro años, las administraciones judiciales hacían desaparecer los libros contables, no tenían registros”, dice el suspendido gerente general de la empresa Jorge Rodríguez Gálvez.
            Tuvo que llegar la pandemia para que Essalud decidiera meter la mano en la azucarera y tratara de cobrarse algo de la acreencia. Hace unas semanas el Seguro Social firmó una cesión por veinte años del hospital Tumán, propiedad de la empresa. Propiedad de la empresa. Según fuentes de EsSalud, el acuerdo no alcanzará para saldar cuentas, pero al menos el nosocomio será destinado a atender casos de COVID-19 en una de las regiones más golpeadas por la crisis sanitaria.
            La historia se repite con la Empresa Agraria Azucarera Andahuasi S.A.A., cuyo principal accionista es, desde el 2009, EL Grupo Wong. El ingenio tiene una deuda de 18’757,701 soles. “Si Wong quiere, puede regularizar todo. Pero están en constante conflicto con los accionistas minoritarios”, explica Rodríguez Gálvez, que también fue gerente de esta empresa entre el 2016 y el 2017.
El escuadron de deudores del sector azucarero lo completan Agropucalá, que debe clamorosos 109 millones, y Empresa Agroindustrial Pomalca, que adeuda 33 millones.
El futbol peruano tambien dribleó sabiamanete el tema. El club Universitario de Deportes le debe 10’132,434 soles a EsSalud. En esta particular tabla, a los cremas les siguen, a la hora de meter cabeza, Alianza Lima (S/. 6’334,062) y el Cenciano (S/. 4’192,407).
            “De acuerdo a lo que dispone el plan de reestructuración, esta y las demás deudas deben cancelarse una vez que se cumpla con poner en valor los activos inmobiliarios del club. Este procesos se estuvo cumpliendo hasta que la SUNAT decidió hacer un cambio de administrador en julio del 2019”, dice Carlos Moreno que asumió la administración de la “U” en febrero de este año.
            También se gradúan de morosas las universidades Alas Peruanas, con una deuda de 1’157,960 soles, y la San Martin de Porres, que debe 1’438,319. Ocupa el tercer puesto en el ranking la casa de estudios donde se pulen los gerentes más reputados del país: la Escuela Superior de Administración y Negocios, más conocida como “ESAN”, cuya deuda con EsSalud asciende a 1’095,463 soles.
            A las falsas fachadas y a sus libros de dudoso rigor académico, la familia Luna también suma tributos impagos con el seguro social. Telesup, por ejemplo, debe 66,856 soles y la Universidad de Ciencias de la Salud otros 10,845 soles. Ninguna de ellas logró el licenciamiento de la SUNEDU. Intentamos comunicarnos con José Luna Morales, congresista de Podemos Perú.
            En la lista de deudores también figuran empresas constructoras como “G y M S.A.”, una subsidiaria de “Graña y Montero”, que adeuda más de cinco millones de soles. Otra es “Corporación Mayo”, que se ha beneficiado de cuantiosos contratos con el Estado a pesar de tener 115,552 soles sin pagar el Seguro Social. Cabe añadir que la lista de empresas es muchísimo más larga, pero buena parte de ellas han sido dadas de baja en los últimos años y han dejado millonarias deudas con EsSalud.
            La deuda del sector público representa el 34% del total. El caso más flagrante es el de la Oficina de Normalización Provisional (ONP), que adeuda 264’360.538 de soles. La mayoría de morosos, sin embargo, son los municipios. La comuna de la Victoria, por ejemplo, saqueada durante años por la mafia de los Intocables Ediles, le debe 127’391,933 soles.
            La paradoja es que más del 60% de la población de este distrito se atiende en los hospitales Grau y Almenara, de EsSalud, donde las carencias, ya antes de desatarse la pandemia, eran clamorosas. Hoy esos nosocomios están colapsados. “no tenemos ni oxígeno, ni medicinas, ni suficientes equipos de protección. Y al día de hoy no tenemos reactivos. Nuestro edificio no tiene tuberías de oxígeno. Las carencias son, en parte por falta de presupuesto, sí, pero también por deficiencias en la gestión”, comenta Freddy Flores, médico del Hospital Grau.
            En la lista de los municipios que han hecho perro muerto a EsSalud también está el de San Martin de Porres, con 56’068,748 de deuda. Le sigue Breña, con 26’731,095, y San Juan de Miraflores, con 24’157, 239. Los gobiernos en alzar la voz cuando faltan recursos en sus hospitales, tampoco cumplen. El Gobierno Regional de Tacna debe 2’215,938 soles, el de Ayacucho 1’346,112 soles y el de Ancash S/. 557,635. A pesar de que ha habido regímenes especiales para reducir las deudas y facilitar los pagos, muy pocas entidades se han acogido.
El plan de EsSalud es utilizar ese dinero –si algún día lograra recuperarlo- principalmente en la modernización de sus hospitales y en nuevos centros de salud de primer nivel de atención. Los médicos que están en la primera línea de batalla, sin embargo, exigen mejores condiciones laborales. (Rospigliosi, 2020, p. 5).
Referencia
Rospígliosis, J. (2020). Deudores y conchudos. Hildebrandt en sus trece, Año: 11 (490), 5.

lunes, 25 de mayo de 2020

ALGUIEN HA CAMBIADO EL ARTÍCULO N° 5


La página 5 ha sido cambiada por la CONFIEP

Escrito por Marco Espinoza
La precariedad de los servicios de la Salud en el Perú ha conlleva a más de uno a que vea estos sitios como “muerte segura”, y es que por décadas estos lugares han estado en completo abandono, a inicios del año 2019 y 2020 sonaba con fuerza que muchos hospitales iban a pasar a manos públicas privadas, es decir privatizadas, sin embargo, con la llegada del COVID 19 estos avances se ocultaron y se volvió a lo de antes, la muerte era ya más segura, pese a que estos nosocomios estaban abandonados con la llegada de esta pandemia el gobierno se lavó las manos y dejo que decenas de personas se mueran no solo de COVID sino de otros males sin ser atendidos como lo exige el código ético médico, a raíz de todos estos problemas hubo un solo ganador y eran las clínicas privadas, estas se han caracterizado por ser aseadas, limpias y de médicos de calidad, algo que no sea dado en el sector público, las consultas en estas entidades eran al inicio cómodas y que después comenzaron a incrementarse sin que no tuviera un órgano regulador, hoy en plena pandemia estas clínicas han lucrado con el dolor humano.
Al respecto el maestro y periodista sanmarquino, Carlos Castillo Ríos, nos dice al respecto:
La sociedad capitalista hace posible que la salud –que es potestad, condición y derecho humano- sea considerada como un bien susceptible de compra y venta, como una mercancía que tienen valor de cambio. Es éste el eje alrededor del que gira la medicina burguesa: es su motor de arranque, su piedra fundamental. Sin embargo, este acto de vender salud, de convertir a la medicina en fuente de ingresos económicos, tiene todas las características de una aberración porque hace posible que la medicina que debería crear relaciones de solidaridad y altruismo termine generando inhumanidad y egoísmo muchas veces materializados en morbilidad del pobre y mortalidad del niño (Castillo, 1979, p. 141).
La medicina que debería integrar al pueblo, siendo solidarios y altruistas se convirtió en seres egoístas, cuidando más el factor económico que el prestar la ayuda necesaria. La nota periodística de la redactora, Laura Grados, del diario digital: Utero.pe, nos narra que este sábado debió publicarse el decreto que ordenaba a que las clínicas privadas iban a pasar a manos del Ministerio de Salud y que ha llamado la atención es que dicho decreto fue cambiado a último momento, y es que sabemos que la CONFIEP, entidad que agrupa a todos los capitalistas y empresarios nacionales y extranjeros, no han permitido tremendo hecho que hubiera salvado a cientos de vidas, esto también se ha realizado en España y en casi todos los Estados de Europa. Entendemos que la Salud de los peruanos más necesitados les importa un carajo a este consorcio, dueños de las clínicas, y lo único que buscan es incrementar sus ganancias y aun a causa de la vida de los seres humanos, al respecto se agrega en la referencia la noticia completa…
Referencia
Castillo, R. (1979). Medicina y Capitalismo. Ediciones Realidad Nacional: Lima, Perú.
http://utero.pe/2020/05/25/alguien-cambio-el-articulo-5-del-nuevo-decreto-supremo-para-salvar-a-las-clinicas-privadas/?fbclid=IwAR2uAMy5wmBz2XlRShhgzK1P6RsP_8h0WNBKuwmqalNBPS-Sctl7ccscONc

domingo, 3 de mayo de 2020

CARLOS CASTILLO RÍOS, SILENCIAR RADIO Y TV.


Corrían los años 1988, la ministra de Educación en el primer gobierno aprista del Dr. Alan García Pérez, fue la educadora y política Mercedes Cabanillas Bustamante, en el artículo siguiente el maestro y periodista Carlos Castillo Ríos nos diría que había presentado algunas sugerencias a la Dra. Cabanillas para que la radio y la televisión puedan ser apagadas aunque sea un día a la semana, efectivamente nos hablaba de tener unos medios de comunicación con mejores fines en donde se valore a nuestra cultura, al respecto Castillo nos dice:
Silenciar radio y televisión

Escribe Carlos Castillo Ríos
Reeditado por Marco Espinoza

De una u otra manera todos tuvimos alguna vez iniciativas listas a ser trasladadas a quienes tienen poder político. Aunque algunos, seguramente, jamás tuvieron la oportunidad de expresarlas.
                Este cronista sí pudo dejar en el despacho de la señora ministra de Educación tres ideas, tres sugerencias, factibles todas ellas de ser realizadas. Y, además, las hizo conocer al público.
            La mañana que salió publicada la entrevista a la Dra. Cabanillas nuestro teléfono domiciliario empezó a sonar muy temprano. Suele suceder a veces: hay amigos entrañables que expresan su opinión a favor o en contra de lo que uno escribe más bien como un cordial testimonio de amistad. Esta vez Carlos “Chino” Domínguez con su “Hermano, bestial. Si se silencia un día a la semana la radio y la televisión, la familia se encontraría consigo misma. Volvería a ser familia”.
            Pero siguieron las llamadas y, al parecer, la primera idea, fue tomando cuerpo. Alguien la relacionó con las calles peatonales por donde no se permite que pasen carros. La gente, dijo, vuelve así a encontrar la belleza del paseo, de la conversación fraterna que solía sostener antes en las calles provincianas. Calladas la radio y la TV un día a la semana –agregó otro- tal vez los peruanos volveríamos a dialogar con nuestros hijos, ahora pasivos consumidores de la abundante y no siempre recomendable programación radiotelevisiva.
            Alguien, menos positivo, preguntó: “¿Pero, podríamos los peruanos vivir un día a la semana sin radio ni televisión”? Otro expresó: “No creo que nadie se vaya a morir por no ver un día la rubia cabellera de Roxana u oír la voz de Oscar Eduardo Bravo”.
Todo indica que la idea había pegado en el ambiente sobre todo porque, sin perjudicar a nadie, permitiría a los poderosos medios electrónicos unificar el día de descanso de sus trabajadores.
Mudas durante un día la radio y la TV es fácil imaginar lo que podría pasar al interior de muchas familias: renacería, supongo, el informe de todo lo importante de la vida familiar. Tendríamos así, seguramente, una idea más cabal de cómo les va a los hijos en sus estudios o qué clase de experiencia están viviendo en su trabajo. Ese día podríamos salir, tal vez, a visitar amigos y parientes sin perder un capítulo de ninguna telenovela. O, a lo mejor, reiniciaríamos la lectura de algún libro o volveríamos a jugar, como antes, entre todos, una o varias partiditas de casino o ajedrez.
Además, si esto se realiza, todos saldríamos ganando y el Perú sería el primer país del mundo que tome una medida importante para fortalecer los lazos de la tan venida a menos organización familiar.
Sólo por vía informativa recordemos las otras iniciativas dejadas en manos de la señora ministra de Educación: licenciar a los alumnos una mañana, semanal o quincenalmente, para que los maestros sesionen y discutan cómo servir mejor a sus alumnos. ¿De qué manera ayudarles a resolver sus conflictos? ¿Qué hacer para que la escuela y la comunidad colaboren de manera concreta en la solución de los problemas familiares?
La tercera propuesta, aún más doméstica, postulaba la eliminación de aquel programa de TV que enseña a niños, jóvenes y adultos, a burlarse de la gente por el color de su piel, por algún defecto físico o por su pobreza. Proponía, a su vez, que su animador, en homenaje a la educación de los niños, diera mejor destino a su chispa criolla en otro espacio cuyo guion fuese encomendado a personas que saben respetar la dignidad de las personas.
Pero, si nada de esto tan menudo e insustancial es posible realizar, surge la pregunta: ¿Qué clase de cambio social se podrá hacer, desde el gobierno, en el Perú? (Castillo, 1988, p. 25).
Referencias
Castillo Ríos, C. (7 de junio de 1988). Silenciar radio y televisión. La República, p. 25.
[Fotografía de Marco Espinoza] (LIMA. 2020). Archivo fotográfico de la Revista La Chispa, extraído de la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional del Perú: Lima, Perú.