sábado, 8 de agosto de 2026

Sin fútbol, sin gol y sin futuro


 

Cristal y Universitario empatan, pero el fútbol peruano sigue retrocediendo

Por Marco Espinoza S.

No podemos pedir que el fútbol peruano mejore si seguimos ofreciendo partidos en los que dos de nuestros principales equipos parecen jugar con miedo a perder y sin argumentos suficientes para ganar. En lugar de avanzar, retroceden; en vez de generar fútbol y construir jugadas de gol, abusan de la imprecisión, la lentitud y la ineficiencia.

Eso fue lo que dejaron Universitario y Sporting Cristal en el Estadio Monumental, por la cuarta fecha del Torneo Clausura. El 1-1 terminó siendo el reflejo de un partido que, por momentos, tuvo muy poco de fútbol y demasiado de conformismo.

Un primer tiempo para el olvido

La primera mitad fue aburrida y carente de emociones. Cristal intentaba llegar al área de Universitario, pero sus aproximaciones no generaban temor en el arco defendido por Romero. El conjunto crema tampoco encontraba el camino para hacer daño y, en lugar de buscar profundidad, muchas veces optaba por retroceder y permitir que el rival se acomodara.

El juego se volvió tan áspero y poco atractivo que, en una acción fuerte protagonizada por Leo Díaz, los suplentes de Universitario reaccionaron con insultos hacia el defensor celeste.

En Cristal, la salida de Juan Cruz González fue demasiado pasiva. Su lentitud para trasladar el balón permitió constantemente que Universitario se reorganizara. Algo similar ocurrió con Da Silva y Santana, quienes mostraron poca velocidad para decidir y demasiadas dificultades para entregar pases con precisión.

Cristal tenía la pelota por momentos, pero no tenía fútbol. Y tener la posesión sin profundidad termina siendo simplemente una estadística.

Cristal esperaba y Universitario tampoco encontraba respuestas

En el segundo tiempo, el conjunto local salió con mayor decisión y adelantó sus líneas. Cristal, en cambio, decidió esperar. Ambos técnicos parecían jugar más pensando en no perder que en buscar los tres puntos.

Universitario llegó a celebrar un gol, pero el VAR terminó anulándolo por posición adelantada. Cristal, mientras tanto, seguía sin encontrar una jugada clara que pudiera terminar en gol.

La situación era preocupante. Hernán Barcos tenía que retroceder hasta zonas defensivas para buscar la pelota, intentar iniciar una jugada y luego acercarse al arco rival. Pero el esfuerzo del delantero quedaba aislado porque no encontraba acompañamiento ni generación de juego.

Un error y un empate que pudo ser victoria

El gol de Universitario llegó a los 72 minutos. Lapadula aprovechó un grave error de Díaz y puso el 1-0 para el conjunto de Ate, desatando la celebración de un Monumental que lucía lleno y que además festejaba el aniversario del club.

Recién entonces Sporting Cristal movió el banco. Ingresaron el colombiano Cuesta, el argentino Hoyos y Catriel Cabellos. Cambios que, por lo mostrado en el campo, debieron producirse mucho antes.

La reacción llegó rápidamente. A los 80 minutos, el árbitro Lozano sancionó penal a favor de Cristal y Yoshimar Yotún se encargó de convertirlo en el 1-1.

El empate abrió una posibilidad que Cristal no supo aprovechar. Era el momento para ir por la victoria, sumar tres puntos y acercarse en la tabla acumulada, donde se encuentra a 21 puntos del líder. Pero nuevamente apareció la falta de ambición futbolística.

¿Dónde está el proyecto de Sporting Cristal?

La preocupación no está solamente en este empate. El problema de Sporting Cristal es mucho más profundo.

Un año más, la hinchada espera un equipo capaz de pelear por el título y vuelve a encontrarse con una plantilla que deja demasiadas dudas. Los refuerzos tampoco parecen responder a las necesidades de un club que debería estar obligado a competir por campeonatos.

¿Para qué se contrata? ¿Qué proyecto deportivo existe? ¿Qué jugadores jóvenes se están formando? ¿Cuál es el plan para recuperar la identidad futbolística que alguna vez caracterizó a Cristal?

La responsabilidad también alcanza al técnico Roberto Mosquera. El planteamiento frente a Universitario fue conservador, poco ambicioso y terminó condicionando al equipo. Los cambios llegaron cuando el partido prácticamente exigía otra actitud desde el inicio del segundo tiempo.

No se puede pretender ganar campeonatos jugando siempre a no perder.

Un problema que va más allá de Cristal

Y aquí está el punto más preocupante: este fútbol no nos lleva a ninguna parte.

Mientras sigamos conformándonos con partidos donde los equipos retroceden más de lo que avanzan, donde los delanteros tienen que bajar hasta su propia cancha para recibir la pelota y donde los entrenadores priorizan el resultado inmediato sobre la construcción de un equipo competitivo, será muy difícil cambiar la realidad del fútbol peruano.

Tampoco podemos hablar seriamente de volver a un Mundial si no empezamos por hacer las cosas bien desde la formación. Necesitamos mejores divisiones menores, entrenadores capacitados, proyectos deportivos de largo plazo, infraestructura y una verdadera apuesta por nuestros jóvenes talentos.

No basta con contratar jugadores extranjeros, cambiar entrenadores o esperar que aparezca una generación excepcional. El fútbol peruano necesita planificación, trabajo y una visión de futuro.

Universitario y Sporting Cristal tienen historia, hinchadas enormes y recursos para hacer mucho más. Por eso preocupa verlos protagonizar un partido en el que la ambición quedó relegada.

El 1-1 puede quedar registrado como un resultado más. Pero para quienes queremos un fútbol peruano competitivo, debería servir como una señal de alerta.

Si seguimos jugando así, no podemos esperar resultados diferentes. Y mucho menos podemos exigir una selección competitiva si nuestros clubes no son capaces de formar, competir y ganar con una idea clara de fútbol.

Basta ya de pensar solamente en los beneficios particulares. El fútbol peruano necesita dirigentes, clubes y entrenadores que entiendan que el objetivo final debe ser construir equipos competitivos y formar jugadores para el futuro. De lo contrario, seguiremos celebrando empates como si fueran grandes triunfos mientras el fútbol peruano continúa retrocediendo.

Alineaciones: 
UNIVERSITARIO: Romero; Di Benedetto, Fara; Santamaría; Polo, Requena, Concha, Quiroz, Inga; Valera y Lapadula.

DT: H. Cúper

SPORTING CRISTAL: Enríquez; Araujo, Díaz, Lútiger; J. González, Távara, Yotún, Santana, Da Silva; S. González y Barcos.

DT: R. Mosquera

domingo, 2 de agosto de 2026

Sin fútbol, sin goles y sin identidad

 

Cristal gana, pero su fútbol sigue dejando más dudas que certezas

Escribe Marco EspinozaS.

La fría mañana en el Estadio Alberto Gallardo terminó con una victoria de Sporting Cristal por 2-0 sobre Juan Pablo II, en partido correspondiente a la tercera fecha del Torneo Clausura. El resultado permite respirar al cuadro rimense, pero está muy lejos de disipar las enormes dudas que genera su funcionamiento colectivo.

La semana había sido un verdadero calvario para los celestes. Empataron sin goles como locales frente a Bragantino, luego viajaron a Arequipa para caer 2-1 ante Melgar y, días después, fueron derrotados 1-0 en Brasil por el mismo Bragantino, resultado que significó su eliminación de la Copa Sudamericana. Con ese panorama, Cristal estaba obligado a reencontrarse con el triunfo, aunque el rendimiento volvió a quedar en deuda.

Durante el primer tiempo se observó el mismo libreto que la hinchada viene soportando desde hace varios meses: un equipo con escasas ideas ofensivas, predecible en ataque, abusando de los centros al área, sin profundidad y con enormes dificultades para generar ocasiones claras de gol. La posesión del balón pocas veces se transforma en peligro y la circulación termina siendo lenta y repetitiva. A ello se suman los constantes problemas defensivos y el bajo nivel de varios futbolistas que, por historia y jerarquía, deberían marcar la diferencia. Así, el empate sin goles al descanso terminó siendo el fiel reflejo de un partido discreto.

En el complemento, un error de la defensa visitante fue aprovechado por Hernán Barcos, quien dentro del área chica definió de derecha para vencer al arquero Vega y abrir el marcador. El gol parecía ser el impulso que necesitaba Cristal para asumir el protagonismo; sin embargo, ocurrió lo contrario. El equipo retrocedió sus líneas, cedió la iniciativa y permitió que Juan Pablo II creciera en el partido, generando situaciones que inquietaron la portería defendida por Enríquez.

La preocupación en las tribunas era evidente. El hincha celeste volvió a empujar al equipo con la esperanza de asegurar la victoria. Recién a los 79 minutos, tras una presión sobre la salida rival, Santiago González recuperó el balón, quedó mano a mano con Vega y definió con categoría para establecer el 2-0 definitivo.

Más allá del resultado, el funcionamiento colectivo continúa siendo preocupante. Sporting Cristal es un equipo que genera muy poco para la calidad de jugadores que posee. Falta movilidad, sorpresa, agresividad y, sobre todo, gol. Resulta difícil entender cómo una institución históricamente identificada con el fútbol ofensivo hoy se conforma con triunfos ajustados y actuaciones discretas. El hincha no solo quiere sumar puntos; quiere volver a sentirse representado por un equipo protagonista, dominante y capaz de imponer condiciones frente a cualquier rival.

Lo más preocupante es que el discurso parece haberse reducido a un único objetivo: alejarse de la zona comprometida de la tabla acumulada. Ese no puede ser el horizonte de un club como Sporting Cristal. Su historia obliga a pelear campeonatos, clasificar con autoridad a torneos internacionales y competir para ganarlos, no simplemente a sacar cuentas para asegurar la permanencia en la máxima categoría. Pensar únicamente en salvar la categoría representa un retroceso deportivo e institucional para uno de los clubes más grandes del fútbol peruano.

Desde que Sporting Cristal fue vendido al grupo Innova Sports, en opinión de este columnista, el club ha ido perdiendo liderazgo dirigencial y una identidad futbolística que durante décadas fue su principal sello. Las decisiones deportivas no han estado a la altura de la historia de la institución y el equipo transmite la sensación de haber perdido el rumbo. Los cambios de entrenadores no han modificado la esencia del problema y el actual comando técnico, hasta el momento, no ha conseguido mostrar una propuesta distinta a la de sus antecesores.

Tampoco pasó inadvertido el desempeño del arbitraje, que volvió a dejar decisiones discutibles. Las constantes modificaciones al reglamento impulsadas por la FIFA siguen generando debate, pues en muchos casos parecen afectar el ritmo y la esencia del espectáculo sin ofrecer soluciones claras.

En la próxima jornada, Sporting Cristal afrontará una prueba de máxima exigencia cuando visite a Universitario, mientras que Juan Pablo II recibirá a Alianza Atlético de Sullana.

Porque ganar siempre será importante, pero para un club de la historia de Sporting Cristal el resultado, por sí solo, ya no alcanza. El fútbol que muestra el equipo no convence a su hinchada y, mientras no recupere su identidad, cada victoria seguirá dejando más preguntas que respuestas.

Alineaciones

Sporting Cristal: Enríquez, J. González, Araujo, Lutiger, Cristiano, Távara, Wisdom, Yotún, S. González, Castro, Barcos.
DT.: R. Mosquera.

Juan Pablo II: Vega, Reyna, Almirón, Míguez, Agurto, Flores, Torres, Alaniz, Durán, Rojas, Leguizamón.

DT. Jorge Araujo


miércoles, 29 de julio de 2026

La derrota por 1-0 ante Bragantino selló la eliminación celeste


 

Cristal quedó fuera de todo: una eliminación que desnuda el fracaso de la dirigencia

Escribe Marco EspinozaS.

Sporting Cristal quedó eliminado de la Copa Sudamericana tras caer por 1-0 ante Bragantino de Brasil en el estadio Cícero de Souza Marques, en São Paulo. El conjunto rimense necesitaba ganar para avanzar a la siguiente fase, luego del empate sin goles registrado en Lima, pero terminó despidiéndose del torneo con una actuación que reflejó las carencias que ha mostrado durante toda la temporada.

El cuadro brasileño presentó un equipo joven, sin grandes figuras y lejos de ser un rival invencible. Sin embargo, le bastó orden, disciplina táctica y aprovechar un error defensivo para quedarse con la clasificación.

Durante el primer tiempo, Cristal optó por esperar al rival, una decisión que terminó favoreciendo al conjunto local. Bragantino dominó la posesión, aunque careció de claridad para definir. La ocasión más clara para los celestes estuvo en los pies del argentino Santiago González, quien desperdició una inmejorable oportunidad frente al arco.

En el complemento, Cristal adelantó sus líneas y mostró una actitud más ofensiva. No obstante, el partido cambió por completo a los 56 minutos, cuando Martín Távara fue expulsado por doble tarjeta amarilla. La expulsión era un riesgo evidente, pero el comando técnico no realizó ninguna modificación para evitar ese desenlace.

Con un hombre menos, el conjunto rimense perdió el control del encuentro y, apenas un minuto después, Henrique anotó el único gol del compromiso. Desde entonces, Cristal careció de argumentos futbolísticos para reaccionar y prácticamente no volvió a inquietar al arquero Cleiton.

El entrenador brasileño Vagner Mancini planteó una serie inteligente. En Lima consiguió el empate que buscaba y, en casa, administró el partido con eficacia para asegurar la clasificación. Su equipo fue práctico y aprovechó las ventajas que le ofreció su rival.

La crisis tiene responsables

La eliminación no puede reducirse únicamente a lo ocurrido en los 90 minutos. Es la consecuencia de una planificación deportiva que ha generado constantes cuestionamientos a lo largo de la temporada 2026.

La dirigencia, con César Uribe al frente del área deportiva, apostó por un plantel que nunca terminó de consolidarse. Varias contrataciones no respondieron a las necesidades reales del equipo y, hasta hoy, algunas incorporaciones siguen sin justificar su llegada.

El caso del colombiano Juan Manuel Cuesta resulta emblemático. Llegó como una apuesta para reforzar el ataque, disputó muy pocos minutos y prácticamente desapareció de las convocatorias sin que existiera una explicación deportiva convincente. Situaciones similares se observan con otros fichajes que no lograron aportar soluciones en los momentos decisivos.

Al mismo tiempo, el club permitió la salida de futbolistas que habían demostrado rendimiento e identificación con la institución, como Cazonatti y Pretell. La falta de continuidad en el proyecto deportivo terminó debilitando una base competitiva que años atrás distinguía a Sporting Cristal.

Cuando un equipo fracasa en el torneo local y también queda eliminado de las competiciones internacionales, resulta inevitable evaluar las decisiones tomadas desde la dirigencia. La responsabilidad no recae exclusivamente sobre el entrenador o los jugadores; quienes planifican el plantel, autorizan las contrataciones y definen la política deportiva también deben asumir las consecuencias de los resultados.

El hincha de Sporting Cristal exige un proyecto serio, con refuerzos de nivel, una política deportiva coherente y dirigentes que prioricen el rendimiento futbolístico por encima de cualquier otro interés. La institución necesita recuperar su identidad competitiva y volver a ser protagonista.

Porque cuando los errores se repiten temporada tras temporada, dejan de ser accidentes y pasan a convertirse en una forma de gestión. Si la directiva de 2026 no realiza una profunda autocrítica y no corrige el rumbo, Sporting Cristal seguirá alejándose de los títulos y del prestigio internacional que durante décadas supo construir.

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Referencias:

Bragantino: Cleiton; Sant'Anna, Henrique, Vinicius, Juninho; Rodriguinho, Matheus Fernandes, Mosquera, Barbosa, Herrera; Sasha.

DT: Mancini.

Sporting Cristal: Enríquez; J. González, Araujo, Abram, Lutiger, Cristiano; Távara, Wisdom, Yotún, S. González; Barcos.

DT: Mosquera.