Escribe
Marco EspinozaS.
Sporting Cristal no es solo un club de fútbol. Es
una forma de entender la vida, una herencia que se transmite de generación en
generación. Su historia comienza en 1955, cuando don Ricardo Bentín y doña
Esther Grande de Bentín fundan el Club Sporting Tabaco, institución que más
adelante adoptaría el nombre de Sporting Cristal Backus y que, en 1956,
debutaría oficialmente como Sporting Cristal. Ese mismo año, compitiendo
en la Liga Nacional, el equipo se coronó campeón, dando origen a una frase que
lo acompañaría para siempre: “el club que nació campeón”.
Desde aquel título inicial hasta el año 2025,
Sporting Cristal ha forjado una trayectoria que impone respeto: 21
campeonatos nacionales, 15 subcampeonatos y una campaña histórica en la Copa
Libertadores de 1997, donde alcanzó el subcampeonato continental y puso al
Perú en la élite del fútbol sudamericano.
Pero la grandeza de Cristal no se explica solo con
números. Se entiende también desde la tribuna. La barra Extremo Celeste,
fundada en 1991, marcó una época y se convirtió en el corazón que empujó al
equipo en los momentos buenos y, sobre todo, en los difíciles. Fue una de las
barras más organizadas del país durante los años noventa e inicios del 2000.
Con el paso del tiempo, la tecnología y la globalización permitieron que el
aliento se multiplique: hoy, miles de hinchas acompañan al club desde cualquier
ciudad o estadio donde juegue.
La memoria del hincha se detiene en años
imborrables. El campeonato de 1994, con aquel inolvidable 11-1 a Defensor
Lima, dio origen al apodo de “la Máquina Celeste”, con figuras como
Julinho, Maestri y un equipo que jugaba de memoria. Luego llegarían el
bicampeonato de 1995 y el tricampeonato de 1996, etapas gloriosas que regalaron
momentos únicos: ingresar al Estadio Nacional y dar la vuelta olímpica junto a
ídolos como Julinho, Bonett, Balerio, Astegiano, entre otros.
Ser hincha de Sporting Cristal también es recorrer
el país siguiendo al equipo. Cerro de Pasco, Chimbote, Huaral, Chincha,
Trujillo… kilómetros de fe, cánticos interminables y la certeza de que, juegue
donde juegue, el Celeste nunca está solo.
Estos 70 años son el reflejo de una
institución que supo construirse con bases sólidas. Desde el liderazgo inicial
de Ricardo Bentín y Esther Grande, pasando por gestiones emblemáticas como la
de Francisco Lombardi, hasta figuras muy queridas por la hinchada como Jaime
Noriega, Sporting Cristal consolidó un modelo deportivo que apostó por
valores, identidad y buen fútbol.
Hoy, con otros tiempos y otros dueños, el contexto
es distinto y las exigencias son mayores. Quizá ya no se marque la diferencia
desde la dirigencia, pero hay algo que permanece intacto: el escudo, el nombre
y la historia. Porque mientras exista un hincha dispuesto a alentar, el grito
seguirá vivo en cada estadio del país:
Porque naciste campeón y así te quedarás para sie
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