No fue Cusco,
fue todo el año
Escribe
Marco EspinozaS.
Perdimos antes de que ruede la pelota. Perdimos
cuando se decidió improvisar en lugar de planificar, cuando se creyó que la
historia pesa más que el presente y cuando se subestimó un escenario siempre
hostil como Cusco. Sporting Cristal llegó a la altura no solo con un gol de
ventaja, sino también con una mochila cargada de errores, silencios
dirigenciales y decisiones técnicas que se venían acumulando desde hace meses.
El 2-0 final no fue una sorpresa: fue la consecuencia lógica de un año mal
construido, de un equipo sin jerarquía para los partidos grandes y de un club
que parece haberse acostumbrado a competir sin la obligación real de ganar.
Cusco FC entendió el partido desde el primer
minuto. Presionó alto, abrió la cancha por los extremos y supo manejar los
tiempos aprovechando la altura y la ansiedad del rival. Sporting Cristal, en
cambio, volvió a mostrarse dubitativo, sin una idea clara y con un once inicial
que generó más preguntas que certezas. La pelota quemaba, las piernas pesaban y
el plan nunca terminó de aparecer.
Paulo Autuori decidió mover piezas en el
momento menos indicado. Sacó del equipo a futbolistas que habían sostenido el
funcionamiento en las últimas fechas y apostó por variantes que no ofrecieron
respuestas. El mediocampo perdió equilibrio, las bandas quedaron expuestas y en
ataque volvió a quedar en evidencia una carencia que arrastra todo el año: no
hay delanteros que marquen diferencia. En los partidos decisivos, la falta de
jerarquía se paga caro.
El primer golpe llegó a los 37 minutos, tras
una falta innecesaria dentro del área. El penal convertido por Cusco no solo
rompió el marcador, también quebró anímicamente a un Cristal que ya mostraba
señales de cansancio y desconcierto. El entretiempo encontró a un equipo
golpeado, sin rebeldía y sin respuestas desde el banco.
En el segundo tiempo, la reacción nunca llegó.
Los cambios se hicieron esperar y, cuando finalmente aparecieron, el daño ya
estaba hecho. A los 55 minutos, una pelota parada mal defendida terminó en una
volea letal que sentenció el 2-0. En ese instante, la ilusión se apagó. La fase
de grupos de la Copa Libertadores se esfumaba mientras Cristal seguía buscando
soluciones que no encontró en toda la temporada.
Cusco FC es un equipo que juega bien al fútbol,
eso no se puede negar. Tiene una idea clara y sabe explotar sus condiciones.
Sin embargo, también es evidente que el cuerpo técnico que los dirige es
extremadamente mañoso. Hay malicia constante en su forma de competir: cortar el
juego cuando conviene, exagerar faltas, generar conflictos y enfriar el partido
hasta el límite de lo antideportivo. No ganan solo desde el fútbol; buscan
ganar a costa de todo, y en este tipo de escenarios suelen sentirse cómodos.
A partir del segundo gol, los locales hicieron
su partido. Manejar tiempos también es competir. El problema estuvo del lado
celeste. Sporting Cristal nunca encontró el carácter para imponer condiciones
ni la rebeldía que exige su historia. Ni siquiera el desgaste acumulado tras la
seguidilla de partidos, incluido el reciente triunfo por penales ante Alianza
Lima, puede servir como excusa.
Así se despide Sporting Cristal del 2025: un
año más sin campeonatos, un año más incorporando jugadores que no marcan la
diferencia, un año más priorizando el negocio por encima del proyecto
deportivo. La dirigencia permanece distante y silenciosa, mientras el hincha
vuelve a cerrar la temporada con la sensación amarga de que se pudo —y se
debió— hacer mucho más.
Porque Sporting Cristal no puede seguir
perdiendo en la altura, en la cancha o en la tabla dirigencial: un club grande
se respeta ganando, no justificándose.
Alineaciones:
Cusco: Díaz, Díez,
Ampuero, Fuentes, Ruidias,
Gamarra, Valenzuela, Da Silva, Colman, Callejo y Colitto.
DT: Miguel Rondelli.
Sporting Cristal: Enríquez, Sosa, Araujo, Lutiger, Cazonatti,
Távara, Gonzales, Wisdom, Castro, Pacheco y Otoya.
DT: Paulo Autuori.

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