Del sueño copero al golpe de realidad: Sporting Cristal volvió a pagar caro su improvisación
Escribe Marco Espinoza
La derrota de Sporting Cristal por 3-2 ante Junior, por la quinta fecha del Grupo F de la Copa Libertadores, dejó mucho más que un resultado adverso. Expuso nuevamente todas las falencias de un proyecto deportivo que parece caminar sin rumbo, sin planificación seria y sostenido únicamente por discursos optimistas que hace tiempo dejaron de convencer al hincha celeste.
Cristal llegó a Colombia obligado a sumar para depender de sí mismo en la última jornada. Sin embargo, desde el arranque quedó claro que el equipo volvió a tropezar con sus propios errores. El técnico Zé Ricardo apostó por una defensa frágil y desordenada, dejando incluso en el banco a futbolistas brasileños que llegaron como supuestos refuerzos para marcar diferencias. El resultado fue un primer tiempo desastroso, donde Junior dominó a placer y encontró enormes facilidades para atacar.
Apenas a los 8 minutos, Luis Muriel abrió el marcador y desde allí el equipo colombiano manejó el partido con absoluta comodidad. Kevin Pérez amplió la ventaja y nuevamente Muriel golpeó para establecer un contundente 3-0 antes de los 40 minutos. Cristal era un equipo partido, sin reacción, sin intensidad y completamente superado en lo futbolístico y mental.
El descuento de Yoshimar Yotún antes del descanso maquilló parcialmente el panorama, y en el segundo tiempo los ingresos de Gabriel Santana, Felipe Vizeu y Cristiano le dieron algo más de agresividad al cuadro rimense. Gustavo Cazonatti marcó el 3-2 y por algunos minutos Cristal ilusionó con el empate, pero otra vez aparecieron las limitaciones individuales y colectivas que arrastra toda la temporada.
Felipe Vizeu desperdició una ocasión clarísima frente al arco y Catriel Cabellos tampoco pudo concretar. Junior terminó resistiendo, mientras Cristal volvió a demostrar que competir en la Libertadores exige mucho más que camisetas históricas o discursos de grandeza.
Lo preocupante no es solo la derrota. Lo alarmante es que el club parece atrapado en una lógica donde la prioridad ya no es construir un equipo competitivo, sino vender jugadores y sostener balances económicos. El problema de Cristal no comenzó en Barranquilla; viene desde hace años, cuando la dirigencia decidió apostar por procesos improvisados, planteles incompletos y contrataciones que hasta hoy no justifican su presencia.
Porque en el fútbol, como en cualquier proyecto serio, no se puede aspirar a grandes resultados sin construir antes bases sólidas. Cuando todo empieza mal, normalmente termina mal. Y Cristal es hoy el reflejo de una institución que perdió identidad competitiva y que vive de recuerdos mientras sus rivales trabajan con mayor planificación y ambición.
También llama la atención el pobre rendimiento de algunos jugadores que continúan siendo titulares pese a sus constantes errores. El uruguayo Franco Sosa volvió a mostrar enormes problemas defensivos y poca solidez en marca, mientras que Irven Ávila sigue lejos del nivel que alguna vez lo convirtió en pieza importante del club. Cristal necesita autocrítica urgente, porque competir internacionalmente exige jerarquía, intensidad y carácter, elementos que hoy aparecen solo por momentos.
A falta de una fecha, los celestes todavía mantienen opciones matemáticas de clasificar a la Copa Sudamericana, pero la sensación que deja esta campaña es amarga. Una vez más, Sporting Cristal quedó cerca de la eliminación temprana y volvió a evidenciar que sin un proyecto deportivo serio, sostenible y competitivo, la Libertadores termina convirtiéndose en una ilusión pasajera para el hincha rimense.
Alineaciones:
Junior: Martínez, Herrera, D. Rivera, Pestaña, Navia, H. Rivera, Rivas, Canchimbo, Pérez, Chara, Muriel.
DT: Alfredo Arias.
Sporting Cristal: Enríquez, Sosa, Pósito, Abram, Lutiger, J. González, Cazonatti, Távara, Yotún, Castro, Ávila.
DT: Zé Ricardo.

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